martes, 11 de noviembre de 2008

TRACKING CIRCULAR

Un "Tracking Circular" consiste en rodar una escena haciendo que la cámara se mueva en redondo alrededor de los personajes. ¿Qué utilidad puede tener este tipo de plano? Las posibilidades son muchas. Hay una situación concreta en la que esta técnica ha sido muy usada por algunos directores en momentos en los cuales los personajes componen un grupo que es superior a sus partes. Pongamos un ejemplo: Los intocables de Elliot Ness (The Untouchables, 1987, minuto 00:34:30). El grupo de cuatro hombres capitaneados por Elliot Ness ha logrado su primer éxito contra los gangsters de Al Capone. Tras meses de fracasos policiales, por fin, los Intocables, trabajando en equipo, han logrado incautar un gran almacén de bebida ilegal. Para celebrarlo el grupo van a comer a un restaurante. El director Brian De Palma rueda la escena con un Tracking Circular. La cámara gira alrededor de la mesa donde están sentados los cuatro hombres tomando el café y fumando un puro. Los espectadores pueden ver, físicamente, que los policías se sienten por primera vez un bloque homogéneo. El trabajo en equipo ha dado sus frutos. La cámara remarca la sensación de que estos hombres componen un “círculo” bien integrado, algo que se ha vuelto superior a sus partes.

Se puede argumentar que esta técnica presenta un problema: no se puede ver bien la cara de los actores que están hablando. La imagen encuadra a los personajes de forma aleatoria y muchas veces el espectador no ve el rostro de quien habla. Esta argumentación se puede rebatir porque, como ya hemos comentado, lo que se pretende con este movimiento de cámara es remarcar al grupo frente a los individuos que lo componen. Da igual quien hable, en este momento narrativo es el conjunto lo que importa. En el principio de la película Reservoir Dogs (1992), unos gangsters están sentados en una mesa hablando de cosas intrascendentes. Quentin Tarantino rueda al grupo con un Tracking Circular sin preocuparse de que la cámara encuadre a los personajes que están dialogando. Lo que interesa es que estos hombres son una banda bien organizada que se está preparando para cometer un delito. Aunque siempre se puede utilizar la “astuta” técnica de ir cortando el plano para que la imagen encuadre, en todo momento, al personaje que habla. Tal y como, más o menos, hace el director Howard McCain en Outlander (2008), en la escena en la que un grupo de vikingos está dialogando alrededor de un pozo.

Otro argumento que se suele presentar frente a esta técnica es el hecho de que el espectador puede llegar a ser consciente del movimiento de la cámara. Sin duda, es un peligro de este tipo de planos. Si lo que se pretende es involucrar al público en la historia, hay que huir de todo aquello que pueda despistar al espectador y solo busque remarcar el ego del director. En fin, cada maestrillo tiene su librillo. Lo que me parece indudable es que el Tracking Circular se hace notar a los ojos del espectador.

En Eyes Wide Shut (1999, minuto 1:21:15) Stanley Krubrick realiza un Tracking Circular, pero con una significación muy diferente a la que hemos visto. Tom Cruise se ha colado, sin ser invitado, en un fiesta de disfraces “muy privada” en la que se realizan actos sexuales colectivos. Para su desgracia, Cruise es descubierto. Todo el grupo le rodea y le interroga muy amenazadoramente. Kubrick rueda la mayor parte de la escena haciendo que la cámara gire constantemente por fuera del círculo grupal. La intención del director aparenta ser la de reforzar la impresión de que Cruise está atrapado en medio de ese grupo. Le han cogido y no tiene ni una sola posibilidad de escapar de dentro de ese círculo. Inesperadamente, una mujer del grupo se ofrece como chivo expiatorio, para cargar con todo el castigo. El grupo acepta el trato y libera a Cruise de su culpa. En ese momento la cámara deja de moverse.